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sábado, 19 de mayo de 2018

¡CÁCERES: BONITO DESTINO CON ENCUENTROS INESPERADOS...!

La última escapadita que he podido hacer a finales del mes pasado e inicios de Mayo ha sido de diez días, disfrutando de Cáceres, las Marismas de Odiel y finalizando en el Algarve.

Hoy, como estoy un poco pachuchina, voy a consolarme recordando la primera parte de las vacances, las de Cáceres.

Me encanta visitar Monfragüe, es un destino que nunca falla, fue nuestro campamento base.



Allí empezaron nuestros días de ocio.
En el camping asomaba un precioso Trepador Azul




al que dedicamos un montón de tiempo, 
viéndole entrar y salir de su nido,
Tórtolas y Rabilargos.



De allí durante los cinco días que estuvimos, 
visitamos los lugares habituales: 
*El Mirador del Salto del Gitano donde nunca defraudan los Buitres Leonados, Alimoches (en esta ocasión un adulto muy bien acompañado por un juvenil), Halcones, Roqueros, etc... 







Nunca habíamos visto tantas Cigüeñas Negras juntas, 
hasta un máximo de seis.
A ratos volando juntas...





y a ratos en otras actitudes.



*El mirador de la Portilla del Tiétar, donde siempre oteando desde lo alto está la impresionante Águila Imperial


*Los alrededores de la Fuente del Francés, 
gracias a las charlas e indicaciones con pajareros de la zona, 
uno de los días, 
fue el lugar indicado para un maravilloso encuentro....

 ¿veís ese circulito rojo que rodea un puntito blanco?
Pues si lo acercáis un poco más...


Allí está, aunque sea una foto horrible, 
pero llega el primero de mis bimbos,
¡un Águila Perdicera que quedará impregnada en mis retinas, porque como sois testigos en mis fotos desde luego que no, jeeje!

*Y como no, Villareal de San Carlos, 
agradable pueblecito para iniciar rutas, 
pasear entre Golondrinas, Aviones, Cogujadas, Pardillos...







hidratarse después de las horas de pajareo, 
y disfrutar en el Huerto del Ojaranzo de los cantos de los pajarillos como este cantarín Ruiseñor, al que podéis escuchar en su esplendor,


 y del Álmez de Lugar Nuevo, 
un árbol singular de Cáceres de unos 150 años, 15m. de altura 
y un perímetro de tronco de 5 metros.


Otra de las zonas habituales que siempre es una visita obligatoria, es el Embalse de Arrocampo.






Allí mientras unos estamos atrincherados en ocasiones por la climatología, en los observatorios, esperando a que aparezcan fugazmente los Avetorillos, el trajín de las Garzas Imperiales, 
 



los simpáticos Calamones






algunas sorpresas como dos Porrones Pardos, dos Charranes comunes, y una  Pagaza Piconegra


otros ocupan los observatorios de otra manera


o se entretienen en otros menesteres...


Los alrededores tampoco tienen desperdicio, Elanios, Calzadas, Alcaudones Reales, etc... y un par de inesperados Gansos del Nilo.





 Hasta aquí disfrutamos de la zona que ya conocíamos, 
pero después de tanta cháchara con la comunidad pajaril, 
decidimos adentrarnos en nuevos lugares y allá fuimos.

¿QUÉ MÁS PODÍAMOS ESPERAR DE ESTOS DÍAS?

¡Dos rinconcitos guapos, una sorpresa, y un reencuentro que nos condujo a bimbar dos especies más!

Empezaré por 








allí encontramos un pequeño Chorlitejo Chico, Golondrinas Daúricas  y unos cadáveres







 Ante mis ganas de ver a las bellas Carracas (que solamente había visto dos veces y fugazmente), y con las indicaciones de una pareja de amables holandeses, fuimos a descubrir el segundo rinconcito,  los Llanos de Cáceres.
De camino hasta la recta de los chalecitos, 
era un no parar de Aguiluchos Cenizos, Culebreras,  Alimoches, Calzadas, Alcaudones comunes y Reales, 









en fin, un caminito muy, pero que muy entretenido.

¿LOS CHALECITOS? sí, sí, habéis leído bien



Aquí están y además demandadísimos, 
gracias a que ahí fueron colocadas,  
muchos de nuestros amigos las convierten en sus hogares, 
¿no es maravilloso?

*las Carracas



*las Grajillas que en ocasiones simulan ser tímidas,


y en ocasiones no


*los Cernícalos


*los Gorriones



*¡y los Mochuelos!


Esta vez si que pude disfrutar de las Carracas a gusto, posadas, en vuelo, echando a las Grajillas,  en pareja, cantando....






¡Shhhh, escuchadla!




Pues sí, conocidos los Llanos,





y muy felices, decidimos volver al camping, 
pero nada más comenzar el retorno.....
¡Chan, chan, chan!
Un gran rapaz vuela rasante por el suelo, se eleva y se queda aposentada en un poste.



Con el telescopio admiro su porte, 
sus garras en las que se intuye su fiereza,
con su presencia todo lo llena
¡el Águila Real!






¡Es imposible dejar de mirarla, primero toda ella, 
después cada detalle de su cuerpo!
¡Es tremedona!

Después de un rato largo contemplándola, 
de otro coche que también estaba allí disfrutando de su visión, escucho una voz conocida.
¡Y...sorpresa, aquí llegó el genial reencuentro con Frank Espinosa, 
un simpático pajarero que conocimos en Santoña hace años 
y no nos habíamos vuelto a ver! 
Con su experiencia ha creado una empresa llamada BIRDex para mostrar las maravillas de la provincia de Cáceres, sus aves, la berrea, la floración del valle del Jerte..... 
¡Estoy segura de que tendrá mucho éxito!
Estos momentos siempre me producen gran alegría, el retomar contactos, ponernos al día, compartir momentos...

La verdad es que esta afición de mis últimos cuatro o cinco años me ha aportado muchas cosas, 
pero creo que lo mejor ha sido a la cantidad de gente estupenda que he conocido gracias a ella y con la que no solamente compartimos momentos de campo, sino confidencias,comidas, hidrataciones, pensamientos, preocupaciones y un sin fin de sentimientos.

Volvamos a los Llanos, a ver.... os he contado el descubrimiento de los dos rinconcitos, la sopresa, el reencuentro y solamente me quedan ¡mis otros dos bimbos!
Charlando con Frank acerca de los habitantes del lugar, nos ofreció la posibilidad de acompañarle 
y así poder disfrutar de las Gangas y las Ortegas. 
Así que de nuevo cambiamos el rumbo de retorno a casa que llevábamos y volvimos a las zonas por las que habíamos pasado el día, pero con encuentros diferentes:
Calandrias,  Cogujadas, Terreras, Trigueros, Collalba Rubia, Alcaravanes












Las fotos siguen sin ser mi fuerte, ¡jeje!

Hasta que vemos levantarse un grupito, paramos coche,
prismáticos en ristre....
¡y allí estaban, eran ellas Gangas!, 
contenta las sigo en su vuelo, las cuento, 32, 
¡la primera vez que las veo!
Aún celebrándolo y buscando y buscando, 
al fondo, a lo lejos, se levanta otro grupito pequeño....
¡Ortegas!, foto borrosa y de pancita oscura y testimonial
(me gusta lo de la foto testimonial, vale para todas las ocasiones en que están demasiado lejos para mis cámaras, para cuando tengo falta de reflejos, de pericia, desenfoco..., es muy socorrido, bravo por quien lo aplicó en este contexto;) )


¡GRACIAS A TÍ FRANK, hemos terminado una estupenda jornada, aún más contentos!


 Y al caer la noche,


nuestros intensos días finalizaban tanto en el mirador del Salto del Gitano,



como en el de la Tajadilla, 
con la gran ilusión de  ver al Búho Real.
Y...... ¿qué pensáis?, ¿que lo vimos?
.............




¡Pues este curioso tronco, fue lo más cercano que estuvimos de él!

¡QUE LE VAMOS A HACER!
¡Fueron unos días geniales en los que disfrutamos a tope de los reencuentros, los bimbos y el descubrimiento de nuevos lugares maravillosos!

Así terminaron la primera parte de nuestras vacaciones 
y para otro ratito, os contaré mi breve visita al Algarve.

2 comentarios:

  1. Jajaja menudo búho más artístico. Yo, con el águila real, me deshidrato con la baba que pierdo.
    Saludos

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    Respuestas
    1. La verdad es que fué una gozada disfrutar de ella así, es realmente imponente. Y el buho, a su estilo, jijiji!
      Un abrazo!

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